Las razones que hacen crecer a Chía, Funza, Mosquera, Cota y Cajicá.

En estos municipios vecinos a Bogotá la construcción crece por la falta de suelo en la capital.

La escasez de suelo para construir en Bogotá, el alto costo de los impuestos y servicios públicos, y el deseo de algunas familias por respirar un aire más limpio que el de la capital llevaron a que se disparara la construcción en los municipios vecinos al Distrito.

Esta dinámica inmobiliaria que comenzó hace 10 años se acentuó en los últimos cinco, al punto de que los incrementos en el área construida superan el 80 por ciento, sobre todo en zonas que eran o son aún rurales, como ha sucedido por ejemplo en Chía, Funza, Mosquera, Cota y Cajicá.

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Dicho fenómeno está condensado en un estudio realizado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Igac), que halló como uno de los casos más llamativos el de Chía: su área rural edificada creció un 84 por ciento, al pasar de 164,7 hectáreas (2005) a 302,5 (2015). Al mismo tiempo, en ese lapso el área urbana construida aumentó de 190,7 hectáreas a 527,5, un incremento del 59 por ciento.

De acuerdo con el director del Igac, Juan Antonio Nieto Escalante, el fenómeno de la concentración de la propiedad pasó a ser mayor en el campo que en la ciudad. En el área rural creció el 71 por ciento: de 12.598 propietarios que había en el 2005 se subió a 21.525 en el 2015. En la zona urbana, la concentración alcanzó el 43 por ciento, al incrementarse el número de dueños de predios de 22.383 a 31.897 en igual periodo.

Como efecto del desarrollo urbanístico, en 10 años el valor catastral de Chía saltó de 1,5 billones (2005) a 8,9 billones de pesos (2015), pasando a ocupar el puesto 12 entre los 20 municipios con los más altos valores catastrales del país, reveló el Igac. El primer lugar lo tiene Bogotá, que vale catastralmente 446,9 billones.

Estos valores catastrales se incrementaron más en el sector rural, donde creció el 579 por ciento: de 0,8 billones (2005) se elevó a 5,5 billones (2015), mientras que en la zona urbana el incremento fue del 368 por ciento al pasar de 0,7 billones a 3,3 billones en estos 10 años.

La elevación del valor catastral, principalmente en el sector rural, se deriva del auge de la construcción de lujosos condominios en la montaña. ¿Por qué este auge? El alcalde de Chía, Guillermo Varela, explicó que sus antecesores facilitaron el modelo de vivienda campestre porque “se preocuparon más por entregar licencias de construcción para recibir recursos, sin exigir la cesión de zonas verdes, vías u otras infraestructuras. A cambio de las cesiones recibían su valor en dinero”.

Agregó que por eso Chía no tiene casi zonas verdes. “Cuando llegué a la Alcaldía hace tres años, dijo, encontré 96 licencias aprobadas en tiempo récord de todo tipo de vivienda en área rural. Lo que hizo esta administración fue parar ese tipo de construcción”.

Y ese boom de la construcción lo atribuyó Varela, entre otras razones, a “la indefinición del Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Bogotá, que ha llevado a los constructores a buscar alternativas en los municipios cercanos, que sirven también como dormitorio”, subrayó Varela.

Coincidió con la exsecretaria de Planeación Distrital y experta en urbanismo Carmenza Saldías, quien señaló que “los municipios por atraer construcción cobran menos impuestos y no exigen cargas ni beneficios urbanísticos, encareciendo el suelo pero sin que, a cambio, se hagan vías, servicios, colegios”.

Atribuyó igualmente el auge de la construcción en terrenos del vecindario al resultado de la misma dinámica urbana del centro del país. “Bogotá atrae mucha población, pero como no todo el mundo puede vivir en la capital, no solo por escasez relativa del suelo sino porque es más costosa, la gente busca otras alternativas para vivir”.

El efecto de este desbordado crecimiento constructivo en Chía es que los cerca de 160.000 habitantes que la Alcaldía le calcula hoy a este municipio padecen por los servicios públicos y un caos vehicular que lleva a la desesperación los fines de semana, cuando crece el tráfico por el corredor gastronómico que tiene esta localidad.

“Lamentablemente, a la par del desarrollo habitacional, Chía no se dio la garantía de una oferta de servicios públicos, quedándose corta”, indicó Varela.

Pero hay otros impactos, los cuales resaltaron los chienses, como les dicen a los oriundos de Chía.

“Antes, cuando era un municipio pequeño, la gente se conocía con todo el mundo. Pero al multiplicarse la población venida de otras partes del país, algunos sin cultura y otros con malas costumbres, lo que han hecho es que Chía se haya vuelto insegura. Ese es el gran problema que tenemos hoy con los trancones a toda hora”, manifestó Carlos Segura, quien ha vivido en Chía los 56 años de su vida.

Edelmira Rodríguez contó también que Chía “es el dormitorio de los trabajadores de Bogotá, porque es más barata. Eso también ha llevado a que se encarezca la vivienda. Un lote barato no baja de 250 millones de pesos”, aseguró.
Para controlar el desmedido crecimiento constructivo, sobre todo en el área rural, el alcalde Varela dijo que frenó las licencias de construcción en estas áreas y trabaja en un POT con el que la ciudad crezca hacia arriba y no se extienda hacia las montañas, y en el desembotellamiento de Chía con nuevas troncales.

En otros pueblos

Un fenómeno parecido al de Chía han registrado otros municipios cercanos a Bogotá como Funza, donde el área construida se incrementó el 155 por ciento en estos 10 años, al pasar de 1.616.046 m² (2005) a 4’134.313. En Cota, el aumento ha sido del 152 por ciento; en Cajicá, del 107 por ciento y en Mosquera, del 99 por ciento, de acuerdo con el estudio del Instituto Geográfico Agustin Codazzi (Igac).

Pero coincidencialmente, los grandes desarrollos urbanísticos se aceleraron después del 2010, cuando se hicieron más del 50 por ciento de las nuevas construcciones en esas municipalidades.

Al construirse viviendas en lo que antes eran lotes o campo, los avalúos catastrales también subieron: hoy,
catastralmente, Funza vale 6 billones; Cajicá, 3,6 billones y Cota, 2,4 billones de pesos.

LUCEVÍN GÓMEZ E.
lucgom@eltiempo.com
gomluc@hotmail.com

Fuente: http://www.eltiempo.com/bogota/vivienda-en-cundinamarca-se-disparo-por-escasez-de-suelo-en-bogota/15784756

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