10 factores de éxito para el espacio público

Por dérive LAB

Publicado en: Plataforma Urbana

1. Sé amable con la gente
La gente debe saber que el espacio público fue creado para el disfrute y deleite, por lo tanto deben ser creados con la consideración real de quiénes son sus usuarios y teniendo en mente la multiplicidad de acciones, actividades y situaciones que allí ocurrirán.

“Ser bueno con la gente no cuesta mucho” — Jan Gehl

Esta máxima que reitera la idea inicial se la debemos a Jan Gehl quien, en su lucha por generar ciudades a escala humana, se ha enfrentado un sinfín de veces a la idea de que existen ciertas cosas que no pueden hacerse en ciertos lugares: porque culturalmente se es diferente o porque (supuestamente) el cambio puede llegar a ser muy costoso. La idea de esta frase es justamente que el diseño estratégico y bien pensado invita a la gente a usar el espacio de maneras creativas y útiles y no es necesariamente costoso.

2. Gente atrae gente
La gente es la fuente real de cualquier actividad en la ciudad. Los espacios públicos exitosos (cualquier lugar exitoso) se debe a la presencia de la gente, pues ésta configura y construye al espacio mismo y, además, le otorga otros usos y posibilidades: conocer gente por fuera del trabajo, identificar a otros con gustos similares a los de uno son solamente algunos ejemplos.

© dérive LAB

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3. Más gente redunda en más seguridad
Ya está escrito en el punto anterior, un espacio público exitoso inevitablemente atraerá a más personas. La gente se siente más contenta y tranquila cuando está rodeada de otras personas.

Uno de los resultados más importantes del espacio público exitoso es que más gente en la calle significa “más ojos en la calle” haciendo de estos un entorno más seguro y más vivo. Favoreciendo así, no sólo la vida en la ciudad, sino también mejorando la economía y aumentando la posibilidad de que la gente se relacione con los comercios adyacentes y con propuestas de economía local.

4. La gente quiere permanecer en un lugar, solo es cuestión de ofrecerle asientos
Una silla o una llanta sirven a la gente para sentarse a charlar; son una invitación a permanecer y disfrutar del espacio público, a disfrutar de los demás. Detalles poco costosos como un asiento pueden lograr que la gente permanezca en un espacio público: un espacio con gente se nos presenta cómo más atractivo.

Sea formal o informal, sea el borde de una maceta, las escaleras o mobiliario urbano como bancas, estos objetos permiten a la gente acomodarse, además de que les facilita actividades tan sencillas como observar la manera en que los demás se acomodan y se sientan.

© dérive LAB

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5. Los espacios deben invitar y atraer

Un espacio debe ser confortable, inspirador y tranquilo para asegurar que la gente se sienta invitada a participar en él, siempre bajo su propia decisión y a su manera. El diseño debe enfatizar la escala personal dentro del mismo espacio, en vez de alienar al sujeto con estructuras monumentales e inútiles.

Bajo esta lógica, es relevante pensar en el tamaño del espacio; usualmente en nuestras ciudades se opta por generar grandes y únicas plazas públicas, sin embargo puede ser posible que pequeñas y múltiples espacios puedan ofrecer más diversidad de actividades para los ciudadanos. La reflexión final es que, a pesar de la escala que se decida, el espacio debe permitir la generación de actividades y el disfrute por parte de sus usuarios.

6. El espacio público debe permitir a los usuarios aliviarse (ó el espacio público debe tener baños)
¿Alguna vez se ha encontrado en la calle, en un parque, o en otro lugar público y ha sentido la necesidad de ir a un baño? ¿Qué hacer? ¿Qué hacer si se está con un niño o con un adulto mayor? ¿Qué hacer si se está con un grupo de personas?

Éste, quizás, es uno de los aspectos a los cuáles les hacemos menos caso, le dejamos la responsabilidad a cada persona teniendo como solución casi única la de pedir un favor a un comercio cercano o pagar unos cuantos pesos por entrar a un baño en mal estado o, incluso, comprar un café en el sitio más cercano. La realidad es que cada espacio verdaderamente público e inclusivo debería contar con baños (públicos) en buen estado y bien mantenidos para todos.

La gente tiene necesidades y éstas deben ser tratadas con cuidado y con respeto; los baños públicos en buen estado le harán sentirse bienvenido, y le invitarán a pasar más tiempo en el espacio público.

© derive LAB

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7. El espacio público debe tener otros servicios adyacentes (o anclar el lugar con comida)

Al igual que con el factor anterior, la gente tiene otra necesidad: la comida. Es necesidad y placer, pero anclar los espacios públicos con establecimientos de comida (café o restaurantes) sin importar su tamaño, le sugiere a la gente la capacidad de permanecer en el lugar.

8. El espacio público debe ofrecer actividades
Las necesidades de los verdaderos usuarios del espacio público son normalmente invisibles a la hora de construirlo; esto no debería ser así. Se deben incitar todo tipo de actividades, aún las que parecen no tener sentido o que culturalmente son asumidas como peligrosas (por ejemplo el skateboarding o patinaje) y mezclarlas con otro tipo de actividades más tranquilas.

A mayor variedad de personas que se inviten a permanecer en un espacio público, mayor será el éxito del mismo. La diversidad de actividades implica diversidad de personas. Un ejemplo de esto son los parques que sirven para andar en patineta o en bicicleta y a la vez ofrecen actividades más tranquilas como asientos para disfrutar del espectáculo

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9. El espacio público debe ser capaz de auto-regularse
Estamos acostumbrados a acomodar letreros en el espacio público indicando a la gente lo que puede y no puede hacer. La realidad es que los espacios creados nunca serán completamente exitosos si tienen un listado de reglas que prohíben ciertas acciones. Los espacios públicos exitosos permiten a la gente auto-regular las relaciones y usos.

Son las personas que usan un espacio quienes deben definir cómo éste se puede utilizar o por lo menos quienes deben descubrir como usarlo. Además, esta posibilidad envía una señal pública de confianza a los usuarios y comunica la idea general del espacio público: queremos que los ciudadanos disfruten de este espacio y lo hagan suyo. Por el contrario, cuando el espacio está regulado, la gente suele usarlo como escenario de rebeldía y desapego de lo público.

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10. El espacio público puede ser excéntrico y simple a la vez
Las ciudades no deberían temer si un espacio público es demasiado simple o excéntrico, por el contrario la gente se sentirá invitada. A veces algo tan sencillo como una capa de color puede cambiar la estética del lugar y transformarlo lo suficiente como para empezar a ir en dirección correcta hacia el éxito.

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